¡EL ECUADOR
VUELVE A CANTAR A SU IDENTIDAD!
La 6.ª Gala
Nacional del Pasillo convirtió al Teatro Capitol de Quito en un encuentro de
voces, músicos, bailarines, compositores y público. Una noche en la que el
pasillo volvió a demostrar que no es solamente memoria: es presente, creación y
futuro.
La noche del sábado 3 de octubre fue una de esas noches.
El Teatro Capitol de Quito estuvo completamente lleno para recibir la 6.ª Gala Nacional del Pasillo, un encuentro que, año tras año, ha ido reuniendo a músicos, cantantes, bailarines, autores y compositores provenientes de distintas regiones del Ecuador. Esa diversidad no es un detalle más de la Gala: es precisamente la razón de su nombre.
Es la Gala Nacional del Pasillo porque el pasillo no pertenece a una sola ciudad, a una sola generación, a una sola voz ni a un solo escenario. Pertenece al Ecuador.
Año tras año,
esta Gala ha buscado reunir esa diversidad alrededor de una misma expresión
artística, haciendo que distintas trayectorias, diferentes voces y distintas
maneras de entender nuestra música puedan encontrarse en un mismo escenario,
artistas académicos y artistas populares juntos, jóvenes y maestros,
intérpretes y creadores, distintas experiencias y distintas formas de sentir
una misma identidad.
Y este año, el
encuentro tuvo una característica especial: además de recordar grandes obras de
nuestro repertorio, la Gala decidió crear nuevas obras. Cuatro de ellas fueron
estrenadas nacionalmente, todas llevan la firma del Maestro Marlon Valverde "PRIMER TENOR ECUATORIANO" y
todas recibieron la respuesta más inmediata y más sincera que puede recibir una
obra nueva: el aplauso del público.
La noche
comenzó con “Ana Karina”, estreno nacional de Marlon Valverde,
interpretado por la Orquesta Luz de América, junto a la Escuela de
Danza Nacional Causaycuna, el Centro Cultural Raíces Andinas y Mushuc
Nina. Desde los primeros compases quedó claro que aquella no sería una
noche dedicada únicamente a escuchar pasillos. La música comenzó a encontrarse
con la danza, las distintas agrupaciones ocuparon el escenario y el público
recibió una obra que nacía allí mismo, frente a sus ojos.
Después llegó “Faltándome tú”, de Carlos Alberto Falqués Betancourt, en la voz de la soprano Andrea Betancourt, quien aportó al escenario la delicadeza, claridad y sensibilidad propias de su registro.
David Vélez, tenor, tomó posteriormente el escenario para interpretar “Un triste despertar”, de Carlos Arturo León y Francisco Paredes Herrera, llevando la obra hacia una expresión vocal intensa y profundamente ligada a la poesía.
Luego fue el turno del barítono Alonso Cevallos, quien interpretó “Ojos Glaucos”, sobre texto de Amado Nervo y música de Jorge Ignacio Canelos. Su voz aportó profundidad y un color diferente al recorrido de la noche.
Con “Danza Ecuatoriana”, de Enrique Espín Yépez, la Orquesta Luz de América y Causaycuna volvieron a unir música y movimiento. Fue uno de esos momentos en que el escenario parece ampliarse y la música deja de escucharse únicamente con los oídos para comenzar también a verse.
Berenice Carrera, mezzosoprano, llegó después con “Al oído”, de Pedro Enrique Rivadeneira Avendaño y Carlos Guerra Paredes, y volvió a demostrar la riqueza expresiva de una voz capaz de moverse con naturalidad entre la intimidad y la intensidad.
Le siguió Diego Arias, baritenor, con “Para que no me olvides”, de Juan Fernando Velasco, aportando otra particularidad vocal y sonora al programa.
Mientras que Ian Abel Valverde, painista principal de la orquesta y ahora como tenor, interpretó “Amor Dolor”, de Juan de Dios Peza y Carlos Chávez Bucheli.
Pero Ian todavía tenía mucho más que entregar esa noche.
Uno de los
momentos especialmente significativos llegó con “Tierra Mía”, de Inés
Jijón, cuando Ian Abel Valverde asumió el piano y compartió el escenario con el
Centro Cultural Raíces Andinas y Mushuc Nina. Allí apareció con claridad
otra de sus facetas: la del pianista.
Ian no fue simplemente un acompañante. Su interpretación mostró seguridad, sensibilidad musical y una capacidad de escuchar y sostener a quienes estaban a su alrededor. Y esa dimensión instrumental adquirió todavía mayor significado al considerar que, a lo largo de la noche, también había asumido responsabilidades como músico y líder de la Orquesta Luz de América.
La Gala continuó con “Se va con algo mío”, de Gerardo Guevara, nuevamente en la voz de Berenice Carrera, y llegó después “Tengo”, de Sixto María Durán, interpretado por el Primer Tenor Ecuatoriano Marlon Valverde.
Marlon había llegado a aquella noche como director artístico, compositor, gestor y conductor musical de la parte esencial del proyecto, pero también como cantante, su principal fortaleza ya que todo un país lo reconoce como el Primer Tenor Ecuatoriano. Su interpretación potente, profunda e impactante, como siempre, recordó a todos los presentes que detrás de la Gala existe un artista que no solamente organiza y dirige: también sube al escenario, canta, apasiona y crea.
Entonces
llegó uno de los capítulos más importantes de la noche.
CUATRO OBRAS
NUEVAS PARA UN GÉNERO QUE SIGUE VIVO
La 6.ª Gala
Nacional del Pasillo tenía una apuesta clara: no conformarse con recordar.
Después de once
obras del repertorio, aparecieron cuatro nuevas páginas.
La primera fue “La
niña que brinca y sonríe”, de Marlon Valverde, interpretada por
la Orquesta Luz de América y Causaycuna. La obra llegó acompañada por la danza
y recibió una cálida respuesta del público, por la historia y puesta en escena
a cargo de Darwin Jarrín, Director artístico de Causaycuna.
Después, Andrea Betancourt volvió al escenario para interpretar “Amor del bueno”, otro estreno nacional de Marlon Valverde. Su voz encontró en la nueva composición un espacio para mostrar nuevamente su capacidad interpretativa y su dominio vocal.
El tercer estreno fue “Revelación”, también de Marlon Valverde, esta vez interpretado por David Vélez. El joven tenor asumió la obra con fuerza y sensibilidad, completando este bloque que tenía un significado muy concreto e incluso trascendental; el público, visiblemente emocionado, llenó la sala con sus aplausos, agradecimiento y emotiva alegría.
En este espacio de tiempo en la historia, en el corazón del Teatro Capitol, cuatro obras nuevas acababan de incorporarse al repertorio universal del pasillo ecuatoriano.
No eran piezas recuperadas de un archivo, no eran obras históricas. ¡Eran obras nuevas!
Habían nacido en nuestro tiempo y estaban siendo escuchadas por primera vez por un gran público. Y el aplauso acalorado fue la respuesta.
Este fue,
quizás, uno de los mensajes más importantes de toda la Gala: el pasillo
ecuatoriano sigue teniendo compositores, sigue teniendo intérpretes y, sobre
todo, sigue teniendo futuro.
La noche
continuó con “Odio y Amor”, de Víctor Aurelio Paredes, interpretado por
la Orquesta Luz de América y Causaycuna.
Luego llegaron los dúos, otra de las formas más entrañables de nuestra tradición musical. El Dúo Betancourt Carrera interpretó “Amor incomparable”, de Nicolás Fiallos; el Dúo Ayala Montenegro presentó “Fui tuyo, fuiste mía”, de Alfredo Galarza Poveda; y el Dúo Valverde Cevallos asumió “Lamparilla”, de Luz Elisa Borja y Miguel Ángel Casares Viteri.
Cada uno aportó su propio color, su propia manera de dialogar con el repertorio y esa cercanía que hace del pasillo una música profundamente humana.
Y cuando la
Gala comenzó a acercarse al final, regresaron nuevamente la orquesta, la danza
y las agrupaciones culturales para “Reír llorando”, de Carlos Amable
Ortiz.
La obra reunió
a la Orquesta Luz de América, Causaycuna, Centro Cultural Raíces Andinas y
Mushuc Nina.
Fue como si toda la noche comenzara a encontrarse una vez más en una sola escena: músicos, cantantes, bailarines y representantes de distintas expresiones culturales estaban allí juntos.
Y todavía
faltaba una última canción.
El director artístico del
show se acercó al público a cumplir lo que les había ofrecido desde el comienzo
de la noche: “ya mismo les haré cantar a ustedes”.
¡El gran
momento llegó!
“PASILLO
SOY”: CUANDO EL PÚBLICO DEJÓ DE SER PÚBLICO
El último
número estaba destinado a cambiar por completo la relación entre escenario y
platea.
“Pasillo
Soy”, himno oficial de la Gala, lleva una autoría que tiene un significado
extraordinario: Luis Valverde, Marlon Valverde e Ian Valverde.
Tres
generaciones. Tres nombres. Tres momentos de una misma historia artística
reunidos en una sola composición.
El director
empezó a dirigir al público, enseñándoles el coro de la canción, que
rápidamente, como en años anteriores, caló en el alma de los presentes y todos
empezaron a corear a una sola voz:
¡Pasillo
soy, yo cautivo a todos con mi voz!
¡Pasillo
soy y mis cantos hablan del amor!
La Orquesta Luz de América comenzó a tocar, los cantantes se reunieron y, poco a poco, los bailarines descendieron hacia la platea. El escenario comenzó a mezclarse con el público.
Y entonces
ocurrió algo que no puede planificarse completamente desde una partitura: la
gente comenzó a cantar, los espectadores se pusieron de pie, los bailarines
bailaban junto al público, los solistas cantaban, la Orquesta Luz de América
acompañaba y el Teatro Capitol entero terminó cantando “Pasillo Soy” a
una sola voz.
Durante unos minutos ya no existió una división entre artistas y espectadores. Todos eran parte de la misma canción.
Este fue un
final profundamente humano. No fue simplemente el cierre de un concierto, fue
una celebración colectiva de pertenencia.
Y quizá allí
estuvo la imagen que mejor resume esta 6.ª Gala Nacional del Pasillo: un teatro
completamente lleno, de pie, cantando una canción que habla de lo que somos.
UNA ORQUESTA
QUE SOSTUVO TODA LA NOCHE
En una noche de
esta dimensión, la Orquesta Luz de América, integrada por Ian
Valverde – Piano, Fabricio Árias – Sintetizador, Diego Árias – Bajo, Fausto
Montenegro – 1ra Guitarra, Asdrubal Ayala – 2da Guitarra y Patricia Ochoa –
Percusiones, merece un reconocimiento especial, pues estuvieron allí,
firmes y solventes, acompañando a los solistas, sosteniendo los estrenos,
dialogando con la danza, construyendo atmósferas y acompañando el gran cierre.
Y detrás de esa presencia estuvo la dirección musical de Marlon Valverde, quien asumió una responsabilidad particularmente exigente: conducir una Gala de gran diversidad artística mientras, al mismo tiempo, presentaba cuatro composiciones propias. La dirección, en este caso, no estuvo separada de la creación: el director también es compositor, el compositor también era intérprete y el intérprete también formaba parte de la historia que se esta contando con cada día de vida y lucha por la cultura artística de nuestro país.
Junto a él, su hijo Ian Abel Valverde Viteri tuvo una participación que merece destacarse de manera especial. Como pianista, músico de la Orquesta, líder musical y como cantante, Ian mostró durante la noche una versatilidad que superó ampliamente cualquier expectativa, lo vimos al piano y luego lo escuchamos cantando en la tesitura de tenor con los primeros matices de su voz adulta, ya que ahora, a sus 16 años, vuelve a los escenarios a cantar después del descanso obligatorio que todo cambio de voz en las voces masculinas merece tener. Es muy amplia la versatilidad y virtuosismo de este joven artista. Lo vimos asumir todas estas responsabilidades dentro de la orquesta y finalmente lo encontramos junto a Luis y Marlon Valverde, abuelo y padre, como uno de los autores y compositores de “Pasillo Soy”, la obra que ahora es el HIMNO OFICIAL DE LA GALA NACIONAL DEL PASILLO. Esta no es simplemente la participación de un joven músico, es la imagen concreta de una tradición que encuentra continuidad en una nueva generación.
UNA GALA QUE ES REALMENTE NACIONAL
Quizá sea
necesario detenerse aquí para explicar algo que parece sencillo, pero que
constituye la esencia de este proyecto.
¿Por qué Gala
Nacional del Pasillo?
Porque, año
tras año, este encuentro ha buscado reunir a artistas de distintas partes del
Ecuador: músicos, cantantes, bailarines, autores y compositores de diferentes
regiones del país, con distintas historias, distintas experiencias y diferentes
maneras de sentir nuestra música, artistas académicos y artistas populares
juntos en un mismo escenario.
Eso es lo que hace nacional a la Gala, no solamente el lugar donde se realiza, no solamente el nombre, es la posibilidad de que el Ecuador musical se encuentre en un mismo escenario.
Y esto tiene un valor enorme en un país diverso como el nuestro, donde la cultura también se construye desde las distintas regiones, comunidades, ciudades y generaciones. Cuando un artista llega con su propia historia y se encuentra con otro que viene de una realidad diferente, no se pierde identidad: se enriquece la identidad común.
El pasillo ha
sido precisamente eso durante generaciones: un territorio de encuentro.
Una expresión
sociocultural que ha viajado, que se ha transformado, que ha sido cantada de
muchas maneras y que continúa encontrando nuevas voces.
Por eso la Gala
no pretende solamente presentar un repertorio. Busca generar encuentro,
transmisión, reconocimiento y continuidad.
Que un maestro
pueda compartir escenario con un joven.
Que un
intérprete académico pueda encontrarse con un artista popular.
Que la música
pueda dialogar con la danza.
Que una obra
histórica pueda compartir la misma noche con una composición recién estrenada.
Que una
generación pueda entregar a la siguiente aquello que recibió, pero también
aquello que fue capaz de crear.
Eso es cultura
viva.
La Gala quiere
precisamente eso: que esas voces se encuentren porque EL PASILLO ESTÁ VIVO.
EL PASILLO
ESTÁ VIVO
El pasillo
ecuatoriano fue reconocido por la UNESCO en 2021 como Patrimonio Cultural
Inmaterial de la Humanidad y este es un reconocimiento enorme que también
implica una inmensa responsabilidad.
Porque cuando
hablamos de patrimonio inmaterial no hablamos únicamente de conservar
recuerdos. Hablamos de mantener viva una práctica cultural.
Y la mejor
demostración de que una cultura está viva es que todavía puede crear.
Eso fue lo que
ocurrió en el Teatro Capitol.
Mientras se
interpretaban obras de grandes autores y compositores de nuestra historia,
cuatro obras nuevas fueron estrenadas ante el público.
Esto es
patrimonio vivo.
Esto es
transmisión entre generaciones.
Esto es cultura
que no se resigna a mirar solamente hacia atrás.
Una sociedad
que conoce su música conoce también una parte de su propia historia. En sus
canciones están las palabras con las que generaciones anteriores hablaron del
amor, de la ausencia, de la tierra, de la esperanza, de la alegría y del dolor.
En ellas también están los cambios sociales, las formas de relacionarnos, los
imaginarios de cada época y la sensibilidad de quienes nos precedieron.
Pero una
cultura no puede vivir únicamente de recordar lo que hicieron otros.
También
necesita preguntarse qué estamos creando nosotros.
Por eso cuatro
obras nuevas en una misma Gala tienen un significado que va mucho más allá del
espectáculo: significan que el repertorio nacional puede seguir creciendo y que
los compositores ecuatorianos de nuestro tiempo también tienen algo que decir.
EL HOGAR DEL
PASILLO ECUATORIANO
Por eso, desde
MISIONARTE queremos plantear desde ahora una nueva propuesta constructiva para
el país:
EL HOGAR DEL
PASILLO ECUATORIANO
No un lugar
donde el pasillo simplemente sea observado, sino un lugar donde pueda vivirse.
Un hogar para
los compositores, los intérpretes, los investigadores, los maestros, los
estudiantes, los bailarines, los músicos y las nuevas generaciones.
Un espacio para
crear nuevas obras, estudiar las antiguas, enseñar, investigar, interpretar,
grabar, documentar, compartir y proyectar nuestra música hacia el Ecuador y
hacia el mundo.
Porque una
expresión tan viva como el pasillo ecuatoriano no puede quedar reducida a una
vitrina o a ningún museo.
El pasillo
necesita una casa viva.
Necesita
lugares donde un niño pueda descubrirlo, donde un joven pueda estudiarlo, donde
un compositor pueda escribir una nueva obra, donde un cantante pueda
interpretarla por primera vez, donde un bailarín pueda encontrar nuevas formas
de expresarlo y donde un público pueda volver a emocionarse.
El patrimonio
se conserva, sí.
Pero también se
cultiva, se transmite, se transforma y se vuelve a crear y a recrear.
Ese es el
desafío cultural que tenemos por delante.
No se trata de
escoger entre memoria y futuro.
Se trata de
hacer que la memoria sea precisamente la materia con la que construyamos el
futuro.
SÁBADO 3 DE
OCTUBRE DE 2026: UNA NOCHE QUE NO TERMINÓ CON EL TELÓN
Cuando terminó Pasillo
Soy, el público seguía de pie. Los bailarines estaban entre la gente, los
músicos habían entregado la última nota, los cantantes habían compartido el
escenario con cientos de voces y su canto llegó al apoteósico final.
Y por un
instante, el Teatro Capitol dejó de parecer simplemente un teatro.
Parecía una
gran casa ecuatoriana.
Una casa donde
cabían distintas generaciones, distintas regiones, distintos artistas y
distintas historias, una casa donde todos podían cantar la misma canción.
Eso fue la 6.ª
Gala Nacional del Pasillo, otro show EVENTIS, bajo la producción
general de Ana Karina Viteri: una noche de música, sí, pero también una
noche de encuentro, de memoria, de creación, de nuevas obras, de jóvenes
artistas y, en definitiva, una noche de grandes intérpretes.
Y, sobre todo,
una noche en la que el Ecuador volvió a reconocerse en su propia voz.
Porque mientras
haya alguien dispuesto a escribir un nuevo pasillo, alguien dispuesto a
cantarlo, alguien dispuesto a enseñarlo, alguien dispuesto a bailarlo y alguien
dispuesto a escucharlo con emoción, este género seguirá vivo.
Y esta noche,
en el Teatro Capitol, quedó demostrado una vez más que:
EL ECUADOR
VOLVIÓ A CANTAR A SU IDENTIDAD.
Ahora, desde
MISIONARTE, comienza un nuevo desafío:
EL HOGAR DEL
PASILLO ECUATORIANO
Para que
nuestra memoria tenga futuro, para que nuestras nuevas generaciones tengan
dónde crear y para que el pasillo siga siendo, siempre, una música viva.
SITIO OFICIAL DE LA GALA NACIONAL DEL PASILLO:
https://misionarte.org/gala-nacional-del-pasillo-6ta-edicion/
AFICHE OFICIAL DEL EVENTO:
PROFESIONALES INVITADOS
SOLISTAS:
ORQUESTA LUZ DE AMÉRICA:
Marlon Valverde – tenor y director general (Quito)
Ian Valverde – pianista - tenor (Quito)
Fabricio Arias – sintetizador (Quito)
Diego Arias – bajista - barítono (Quito)
Asdrúbal Ayala – Guitarrista - tenor (Quito)
Fausto Montenegro – Guitarrista - barítono (Quito)
Patricia Ochoa - Percusionista (Quito)
ESCUELA DE DANZA
NACIONAL CAUSAYCUNA
Darwin Jarrín – director – Maestro y Coreógrafo (Quito)
Carolina Aguilar - Coordinación General (Quito)
Elenco de baile (Todos de Tambillo).
CENTRO CULTURAL RAICES ANDINAS MUSHUK NINA.
Msc. Magaly Cuayal - directora, coreógrafa y bailarina (Quito).
Jodie Carvajal - bailarina principal, relacionista pública y equipo
de logística - manejo de redes (Quito)
Equipo de
Bailarines (todos de Quito)
PRODUCCIÓN
Ana Karina Viteri – Producción General
CONDUCCIÓN Y DIRECCIÓN GENERAL DEL SHOW
MARLON VALVERDE RAMOS
MISIONARTE
EFAN
SAI
COLINAEC
EVENTIS
ORQUESTA LUZ DE AMÉRICA
ESCUELA DE DANZA NACIONAL CAUSAYCUNA
CENTRO CULTURAL RAICES ANDINAS MUSHUK NINA
FULLMULTIMEDIA
TEATRO CAPITOL
QUITO CULTURA
PROGRAMA PRESENTADO:
(ESTRENO NACIONAL)
Autor y
Compositor: Marlon Valverde
Intérpretes:
Orquesta Luz de América
Escuela de Danza Nacional Causaycuna
Centro Cultural Raíces Andinas Mushuc Nina
2.- FALTÁNDOME TÚ
Autor y Compositor: Carlos Alberto Falqués
Betancourt
Intérprete:
Andrea Betancourt - Soprano
3.- UN TRISTE DESPERTAR
Autor: Carlos Arturo León
Compositor: Francisco Paredes Herrera
Intérprete:
David Velez – Tenor
4.-OJOS GLAUCOS
Autor: Amado Nervo
Compositor: Jorge Ignacio Canelos
Intérprete:
Alonso Cevallos – Barítono
5.- DANZA ECUATORIANA
Autor y
Compositor: Enrique Espín Yepez
Intérpretes:
Orquesta Luz de América
Escuela de Danza Nacional Causaycuna
Autor: Pedro Enrique Rivadeneira Avendaño
Compositor: Carlos Guerra Paredes
Intérprete:
Berenice Carrera -
Mezzosoprano
7.- PARA QUE NO ME OLVIDES
Autor y Compositor: Juan Fernando Velazco
Intérprete:
Diego Arias – Baritenor
8.-AMOR DOLOR
Autor: Juan de Dios Peza
Compositor: Carlos Chávez Bucheli
Intérprete: Ian Valverde - Tenor
Autor y
Compositor: Inés Jijón
Solista: Ian Valverde Pianista
Intérpretes:
Centro Cultural Raíces Andinas Mushuc Nina
10.-SE VA CON ALGO MÍO
Autor y Compositor: Gerardo Guevara
Intérprete:
Berenice Carrera – Mezzosoprano
11.- TENGO
Autor y Compositor: Sixto María Durán
Intérprete:
Marlon Valverde Tenor
12.-LA NIÑA QUE BRINCA Y SONRIE
(ESTRENO NACIONAL)
Autor y
Compositor: Marlon Valverde
Intérpretes:
Orquesta Luz de América
Escuela de Danza Nacional Causaycuna
13.-AMOR DEL BUENO
(ESTRENO NACIONAL)
Autor y Compositor: Marlon Valverde.
Intérprete:
Andrea Betancourt - Soprano
14.- REVELACIÓN
(ESTRENO NACIONAL)
Autor y Compositor: Marlon Valverde
Intérprete:
David Vélez – Tenor
15.- ODIO Y AMOR
Autor y Compositor: Víctor Aurelio Paredes
Intérpretes:
Orquesta Luz de América
Escuela de Danza Nacional Causaycuna
16.-AMOR INCOMPARABLE
Autor
y Compositor: Nicolás Fiallos
Intérpretes:
DUO BETANCOURT CARRERA
17.- FUI TUYO, FUISTE MÍA
Autor y Compositor: Alfredo Galarza Poveda
Intérpretes:
DUO AYALA MONTENEGRO
18.- LAMPARILLA
Autor: Luz Elisa Borja
Compositor: Miguel Ángel Casares Viteri
Intérpretes:
DÚO VALVERDE CEVALLOS
19.- REIR LLORANDO
Autor y
Compositor: Carlos Amable Ortíz
Intérpretes:
Orquesta Luz de América
Escuela de Danza Nacional Causaycuna
Centro Cultural Raíces Andinas Mushuc Nina
(HIMNO OFICIAL DE LA GALA)
Autores y
Compositores:
LUIS VALVERDE –
MARLON VALVERDE – IAN VALVERDE
Intérpretes:
TODOS LOS ARTISTAS
PÚBLICO PRESENTE
ORQUESTA
CANTANTES
BAILARINES


